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Pedacito de barro

Actualizado: 27 sept 2022

Por Flor Marina Téllez





Hay dos cosas que creo son inseparables sobre el camino de la espiritualidad. La primera es que es un camino que no culmina, y esto en vez de parecerme triste o desesperanzador, me resulta como una revelación sanadora sobre el vacío que nos configura como humanos. El otro punto que tengo que señalar sobre lo espiritual es que es un camino solitario, individual, y por ende diverso, en el que cada quien encuentra sus propios pasos, atajos, y formas de colocar los pies sobre la tierra.


En mi caso, el camino lo he transitado a partir de observar la naturaleza, sus colores, su brillo y sus sonidos. Y lo singular es que no ha sido un proceso metódico, porque más bien empecé mi camino con ese impulso joven y creador, en el cual iba descubriendo antes que buscando. Empecé moldeando la tierra para luego quemarla: comprendiendo en un solo acto muchas etapas de la vida y la materia misma. La arcilla, la naturaleza y la espiritualidad para mí son una sola cosa.


Empecé a hacer cerámica en los años 80: nuestro arte era experimental. Jugábamos con la forma, el color, las texturas. Nuestro fin no era hacer obras u objetos perfectos, nuestro impulso estaba más encaminado en emocionar. Los murales y los cuadros siempre reflejaron un todo dentro de la naturaleza, en especial los paisajes colombianos que fueron inspiración de nuestro arte: espacios rurales, huertas, cultivos, montañas, cascadas, ríos y personas realizando sus actividades laborales y sociales eran esas temáticas que nos atraían. Un amor por lo simple y lo cotidiano, que no por ser así deja de ser bello. Las formas y los volúmenes torneados salían de lo plano para convertirse en tridimensionales. Veíamos una Colombia alegre, cubista y primitivista, alejada de la representación exacta de la realidad, pero con muchos pedazos de la realidad.


El uso del material fue una investigación constante. Arcillas blancas, rojas, texturas lisas y otras corrugadas. En cuanto al color y la consistencia de la arcilla, todo estaba dispuesto para el fuego. Los colores que proporcionaba la tierra y su brillo natural se transformaban en magia de los esmaltes que daban mucha exaltación a los dibujos y la mezcla de los componentes para convertir el barro en los murales y las formas que resistieron altas temperaturas.


Sin correr, con tranquilidad y compañía, mi vida espiritual crece desde el dolor para llegar al amor. La cerámica mejoró mi vida. El encontrar el camino de la naturaleza nos unió, fuimos una sola, a través del barro fluyó la comunicación con otros seres y con una luz natural.


El camino a veces parece tan incierto y repetitivo que a veces nos agosta y creemos que no hemos transitado nada. El arte pierde sentido, la gente pierde sentido, y lo que creímos que era nuestro norte, se pierde. Así fue como empecé a caminar, primero con la intención de pasar buenos momentos con mi hijo los fines de semana y para calmar el ardor de la rutina.


Caminar por los paisajes de mi país se convirtió en ese complemento de mi espíritu. El barro ya no estaba en mis manos sino en mis pies, los colores volvieron de los cuadros a las flores. Cuando empecé a recoger los espejos de mi memoria, me di cuenta que modelé mi ser como una montaña sagrada, que se forma con su belleza, que se transforma, se solidifica y se duerme, y la ilusión y la nostalgia que nos derrumban.


Hoy siento la voz de mi corazón desde los paisajes que recorro, indago y que amo. El esfuerzo del camino me inspiró a representar la libertad y el deseo de llegar a los sederos como una necesidad de modelar mi ser. La tierra me proporciona, el barro y el cielo me dan los otros elementos que el fuego transforma. Quiero expresar desde el fondo de mi ser todo lo que mis manos expresan.


Contemplé a través de la madre tierra que con perfección me regaló un pedacito de barro.





Pedacito de barro tiene una idea:

Ofrecer una experiencia de cuidado mediante una práctica de descubrimiento a través de caminatas, en las que las personas podrán tomar de sus experiencias elementos del entorno como materiales, sonidos, fotografías, entre otros, para hacer un trabajo artístico en barro para luego transformarlo en cerámica, entendiendo a la cerámica como una de las artes que mayor concentración y conexión con lo material desarrolla.

Flor Marina Téllez

florecitaroquerahkt045@gmail.com






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