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Gran Amor

Actualizado: 27 sept 2022

Por Jorge Vallarino






De vuelta a la casa paterna de mi viejo barrio, en una época de vacaciones y después del encuentro con amigos que nunca se olvidan. Las anécdotas, los vinos, el recorrer de calles, lugares y campos deportivos de los que salimos en hombros o golpeados, pero siempre abrazados, oímos la música con la cual crecimos, gozamos; risas, burlas y caras rojas recordando travesuras y dulzuras, cuando todos ya se fueron y el silencio se volvió mi compañía cerré los ojos, ahí en ese mismo lugar tuve tantas ilusiones, soné con tantos idilios, preparé mis mejores cartas de amor, lloré tantas desilusiones, el motivo siempre el mismo, ¡el amor! Lleno de nostalgia me deslicé hasta encontrar el cuarto de san alejo, allí encontraría cartas, fotos y poemas, podría suspirar y pensar ¿!cuál fue el amor de mi vida!? y me emocioné, pasé una y otra vez, reconocería cualquier objeto que me transportara al mundo de cupido. De pronto encontré una caja de cartón amarrada con una cabuya y sentí una corazonada ¡aquí está el tesoro! Como los nudos estaban bien hechos regresé por toda la casa en busca de unas tijeras, fatigado volví y tajé las ya molidas cuerdas al abrir las tapas de la enorme caja, en su interior encontré un álbum de pasta dura de hojas de gruesa cartulina de color negro empastado con argollas de color plata pero con el paso del tiempo ya el óxido la corroía, el olor guardado mezclado con humedad me produjo una alergia que desbocó estornudos de sonidos estrepitosos, por fortuna la casa estaba vacía desde la partida de los viejos. Prácticamente aquella casa era un museo y ninguno de mis hermanos se había atrevido a tocar una sola cosa, se limitaban a conservarla limpia y ordenada; tomé el álbum en mis manos, lo abrí y en una amarillenta foto enmohecida estaba todo lo que necesité para saber que mi único y verdadero amor me tenía es sus brazos, me había enseñado a caminar, ella me alimentó desde mi primer día hasta que de su lado me fui, ella me condujo para que mi ruta por la vida no fuera tan espinosa, ella me dijo, - “Si caes, debes levantarte sin maldecir y dando gracias al cielo el camino seguir”.. Ella me ponía la capa protectora de Vick Vaporub con aguapanela y la reforzaba con cola granulada rematando con la horrible emulsión de Scott, también con un par de chancletazos me corrigió, fue de la mano de ella que a primer día de escuela llegué y fue del brazo de ella que del teatro de los sueños salí siendo ya un profesional, ni una sola foto más vi, ella por siempre será mi gran amor.

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